Todas las mañanas un muerto
Todas las mañanas un muerto es mi primer libro de cuentos. Fue publicado por la editorial La Letra Eme en 2014, en Argentina. Está compuesto por ocho relatos, cuyo conjunto resultó mención Honorífica por el Fondo Nacional de las Artes (2013). Es una colección de historias donde la tensión social y la violencia son parte de lo cotidiano. Comparten una atmósfera de extrañeza, cierto aire sobrenatural. Temas que me interesa trabajar (y mucho) en lo que escribo.
Contratapa
“Todas las mañanas un muerto es antes que nada un conjunto de buenas historias, de ésas que se pueden retomar y contar en voz alta, de ésas que hacen honor al relato como trabajo con la trama y el misterio. Hay cuentos de terror y de fantasmas, hay otros donde laten la violencia social de nuestra América Latina o el registro de una vida urbana porteña que se observa con agudeza desde ojos extranjeros. Los relatos tienen la perspectiva sutilmente distinta que logran las mujeres cuando dejan que aparezca lo que se ve diferente del mundo desde el lugar donde la cultura nos ha puesto: una mirada femenina impiadosa y crítica que además sabe generar suspenso y tiene el don de construir finales.”Elsa Drucaroff (Investigadora y narradora argentina, 1957)
“Enmarcados en urbes violentas, en las que se desatan las pasiones o la creencia en lo sobrenatural, o allí donde lo fantástico logra fundirse con el terror, estos cuentos denuncian una época que nos sacude e interpela. Al acabar su lectura pienso que frente a la obra de un autor novel son pocas las ocasiones en las que siento la obligación de afirmar: “El nombre de este narrador será reconocido en los tiempos que vienen”. Lo hice, sin equivocarme, cuando Hernán Ronsino publicó su primera novela: La descomposición. Vuelvo a atreverme ahora, con absoluta confianza en Maumy González, autora de este libro de cuentos potente y conmovedor.”Alejandra Laurencich (Narradora argentina, 1963)
Dijo la prensa sobre el libro
“Este conjunto de ocho relatos testimonia no sólo una amplitud temática que es todo un augurio, sino también las posibilidades de González de inscribirse en la tradición cuentística latinoamericana.”María José Eyras, en la Revista Ñ.
“… allí donde las nimiedades se cuecen en un fondo de olla, no sin fe, no sin emitir cierto temblor ante la soledad y los misterios, González narra con potencia pequeños grandes mundos.”Lucas Cremades, en Revista Veintitrés.
“… lo sobrenatural, lo vinculado a santos, curanderos o fantasmas, son determinantes en unas tramas de apariencias casi siempre muy realistas, en un cotidiano contemporáneo situado sobre todo en ciudades venezolanas.”Ángel Berlanga, en el diario Página/12.
