Edgar Allan Poe y su visión sobre la composición de un cuento
De ahí que hoy retome, como una noción de oficio y una sugerencia para quienes incursionan en la escritura, un texto que me parece indispensable leer: «La filosofía de la composición», de Edgar Allan Poe que, aunque está basado en la descripción progresiva de la composición de «El cuervo», su poema más famoso, lo que expresa bien podría aplicar a un cuento. Algo que, de hecho, el mismo autor menciona en su desarrollo.
Especialmente, me gustaría que le prestaras atención a un fragmento de este texto de Edgar Allan Poe que, al menos a mí, me ha resultado luminoso:
Creo que existe un radical error en el método que se emplea por lo general para construir un cuento. Algunas veces, la historia nos proporciona una tesis; otras veces, el escritor se inspira en un caso contemporáneo o bien, en el mejor de los casos, se las arregla para combinar los hechos sorprendentes que han de tratar simplemente la base de su narración, proponiéndose introducir las descripciones, el diálogo o bien su comentario personal donde quiera que un resquicio en el tejido de la acción brinde la ocasión de hacerlo.
A mi modo de ver, la primera de todas las consideraciones debe ser la de un efecto que se pretende causar. Teniendo siempre a la vista la originalidad (porque se traiciona a sí mismo quien se atreve a prescindir de un medio de interés tan evidente), yo me digo, ante todo: entre los innumerables efectos o impresiones que es capaz de recibir el corazón, la inteligencia o, hablando en términos más generales, el alma, ¿cuál será el único que yo deba elegir en el caso presente?
Habiendo ya elegido un tema novelesco y, a continuación, un vigoroso efecto que producir, indago si vale más evidenciarlo mediante los incidentes o bien el tono o bien por los incidentes vulgares y un tono particular o bien por una singularidad equivalente de tono y de incidentes; luego, busco a mi alrededor, o acaso mejor en mí mismo, las combinaciones de acontecimientos o de tomos que pueden ser más adecuados para crear el efecto en cuestión.Edgar Allan Poe, «Filosofía de la composición»
Te preguntarás qué tiene de luminoso ese fragmento de «La filosofía de la composición». Sencillo, Edgar Allan Poe te está brindando un dato clave de su proceso creativo que aplica, y de una forma que diría básica, a cualquier cuento: la unidad de efecto. Esto es: definir de antemano qué impresión (efecto) queremos causar con nuestro cuento. Y, luego, basándonos en ese efecto buscado, definir (y pulir) los elementos que usaremos para lograrlo (qué tono, qué incidentes y, agregaría, qué ambiente, qué personajes, qué conflicto, qué argumento).
Como decía antes, esta clave aportada por Edgar Allan Poe aplica a la creación de su poema «El cuervo». Sin embargo, acá el autor se detiene en un proceso que bien podría aplicar a cualquiera de sus cuentos. Maestro del horror, Poe creo una obra riquísima que influenció e inspiró a futuras generaciones de escritores como Charles Baudelaire, Fiodor Dostoievski, William Faulkner, Franz Kafka, H.P Lovecraft, Arthur Conan Doyle, Thomas Mann e, incluso, al mismo Jorge Luis Borges, entre otros. Algunos de sus cuentos más famosos (donde despliega precisamente esto de la unidad de efecto) son: «El gato negro» (1843), «El corazón delator» (1843), «La caída de la casa de Usher» (1839) y «El pozo y el péndulo» (1842).
El fragmento que he compartido de «La filosofía de la composición» es apenas una muestra de lo que Edgar Allan Poe tiene para aportar sobre el proceso de creación de un texto de ficción. Si te interesa indagar más te recomiendo leer el texto completo. Puedes descargarlo en una versión bilingüe, en PDF, haciendo clic acá.
Como dato de color te cuento que el texto original se titula The Philosophy of Composition y fue publicado en la Graham Magazine, Vol. XXVIII, N° 4, de abril de 1846. Puedes leerlo online en la web de The Edgar Allan Poe Society of Baltimore.
